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viernes, 15 de junio de 2012

Transcantábrica en BTT 10ª Etapa: Espinosa de los monteros-Villasana de Mena

En el pueblo de Agüera
Mapa de la 10ª Etapa de la Transcantábrica en BTT

Y llegamos a la última etapa de la Transcantábrica.
Eran pocos kilómetros hasta Villasana por lo que decidimos seguir el libro guía de Juanjo Alonso que nos sube en primer lugar hasta el alto del Picón Blanco. Unos 700 metros de desnivel desde Espinosa.-“Uno de los puertos mas duros de España”- Nos dijo el recepcionista del hostal. –“Mucho me tiene que sorprender para que supere en dureza a los puertos de Riofrio o Vegarada”- Pienso yo para mí.
Salvadas las primeras rampas fuertes saliendo del pueblo, el resto es bastante llevadero. Vamos subiendo tranquilos. Poco a poco nos adentramos en las nubes que cubren todas las montañas. La poca visibilidad nos impide disfrutar las rampas como se merece. Al principio es solo niebla pero a medida que ganamos altura empieza a soplar viento y a llover más intensamente.
Subiendo el puerto del Picón Blanco

Jorge ve otra salamandra en la carretera y se detiene sacando la cámara para la correspondiente foto. Natalia y yo continuamos mas despacio a sabiendas que Jorge se reunirá en poco tiempo con nosotros.
Reunidos los tres y casi sin darnos cuenta alcanzamos el alto del puerto. Una abandonada construcción en su cima nos cobija el momento en el que aprovechamos a ponernos impermeable, consultar mapas y GPS para decidir el camino de descenso.
Tomamos la pista que baja al pueblo de Agüera. Transcurre paralela a un parque eólico. Molinos de viento, que aún pasando a pocos metros de su base, no alcanzamos a ver por la niebla.
La poca o nada visibilidad y el zumbido provocado por el movimiento de las enormes astas de los molinos hace que nos sintamos pedalear por un extraño mundo...
-“¡Que curioso¡”-
Una vez en el pueblo de Agüera nos metemos en el bar para entrar en calor después de la fría y húmeda bajada hasta aquí.
Me fijo en un cuadro que tienen de Iñaki Perurena. Es una foto dedicada por él. Se trata del levantador de piedras ( ¿Aizkolari?) más famoso del País Vasco y record Guiness en esta modalidad.
Por un momento me “traslado” a un recuerdo de mi infancia allá por el año 92... en el que un Iñaki Perurena actuó en las fiestas de Barakaldo; mi ciudad natal. Creo recordar que levantó una piedra de más de 250 kilos en forma de cubo. Se la subió a un hombro, aguantó con ella unos segundos y la tiró a la almohadilla.

Volvemos a las bicis e intentamos seguir por unos caminos la ruta ciclomontañera que pasando por la meseta de Barcena Mayor desciende por un laberinto de caminos al salvaje valle donde nace el río Ordunte.
Nos lleva varias consultas del GPS, relecturas del libro guía y exploraciones de diferentes caminos el poder encontrar por fin la pista que desciende al pueblo de Arceo. En este caso, Jorge y yo, nos dejamos llevar por la experiencia y la orientación de Natalia que recorrió estos bosques en una de las numerosas excursiones por la montaña que organiza para la Universidad de Burgos.

Hay bastante agua en el embarrado camino por lo que nos tenemos que bajar de la bici en varias ocasiones.

Cerca ya de las casas de Arceo vemos unos ciruelos e higueras repletos de frutos en la linde del camino.
–“Fruta fresca, ¡Que rica¡”-
Con una largo palo vareamos la higuera hasta que nos comemos  higos suficientes para quedarnos satisfechos. Creemos  no estar haciendo daño a nadie...  muchos higos se encuentran por el suelo estropeándose...
Únicamente estamos aprovechando lo que en principio nadie quiere.
El resto de la comida del día lo hacemos sentados cerca de la Iglesia del pueblo.
Después la ruta continua por los escasos kilómetros de carretera que nos separan de Villasana de Mena, final de etapa y final de la Transcantábrica.
De izquierda a derecha: Kike, Natalia y Jorge.
37,76 kilómetros en 4 horas a una media de 9,96 km/h

En Villasana de Mena nos espera nuestro buen amigo Julián que se ha prestado en llevarnos en su coche hasta Burgos.
Yo, en principio, tenía pensado  llegar en bici hasta Villanasur de Río Oca; pueblo donde se encuentran mi tío Elías y mis padres. Pero el mal tiempo; frío y lluvia, hace que me decida finalmente por volver en el coche junto a mis amigos.
Me hubiese gustado no tener que emplear coche alguno...
Pero me desquité en el resto de la semana de vacaciones que me quedaba. Bicicleta para moverme por Burgos, bici hasta mi pueblo, otro día de ciclo-ruta por el desfiladero del Ebro... y vuelta en bici y con alforjas hasta León... 200 km en 8 horas y 50 minutos a los pedales. Día que sufrí una leve insolación o golpe de calor en los últimos 30 kilómetros y día en el que pinché una rueda. Hecho que no me ocurrió curiosamente en toda la ruta del cantábrico.
Conclusión: Disfruté mucho en esas intensas vacaciones del año 2009. Debo dar gracias a Jorge y a Natalia por compartir parte de su tiempo y aficiones conmigo. Me llevé muy buenos recuerdos de ese viaje... y unas ganas inmensas por planear y llevar a cabo otros viajes en los que revivamos todas esas emociones y momentos y que tan importantes son para mantener nuestra ilusión por el deporte y la naturaleza.
Nos gusta, nos complementa y nos llena .
- ¡Viva la cordillera cantábrica¡-

miércoles, 13 de junio de 2012

Transcantábrica en BTT 9ª Etapa: Matamorosa-Espinosa de los Monteros

Ermita de San Bernabé en Ojo Guareña (Burgos)
Mapa de la 9ª Etapa de la Transcantábrica

Desayunamos en casa de Claudio y después nos acompañó hasta una tienda de Reinosa donde nos aprovisionamos de comestibles para el resto de la jornada.
Lugar donde nos despedimos de Claudio. La persona más responsable y consecuente que he conocido. Colabora con Ecologistas en Acción en Cantabria. No tiene y no quiere tener  teléfono móvil y utiliza siempre bici y trasporte público para trasladarse. El consumo responsable y la alimentación con productos locales y ecológicos forman también parte de los pilares de su concepto a seguir. Hasta su trabajo de ingeniero relacionado con energías alternativas, como es la mejora en la eficiencia de la energía eólica, le permite ser fiel a este pensamiento y actitud ejemplar.
-¡ Bravo por Claudio ¡.
Nos aconseja comprar el pan del día  en el pueblo de Horzales. Pan de leña elaborado a la antigua usanza (4 horas para su completa elaboración, tiempo en el que ahora se hacen  hasta 8 hornadas de pan). Visitamos la panadería y el horno. Los olores a buen pan de leña reciente me traslada a años atrás en los que aún abundaban estos sitios en muchos pueblos. Lugares como Villasur de Herreros (Burgos) donde acudía diariamente todos los veranos desde el pueblo de Urrez  cuando era niño y montado en una Bicicros. Acompañaba con gusto a mi padre a los pedales de una Torrot. Bajábamos a comprar el pan para la familia. Recorrido de apenas 10 km (ida y vuelta) con buena pendiente en los que atravesaba un precioso bosque de robles donde en muchas ocasiones se podían observar corzos pastando tranquilamente en los claros del bosque.
Son olores al autentico pan de pueblo y que me devuelven a la memoria estos bonitos recuerdos de mi infancia.
Proseguimos con nuestra ruta. Esta va bordeando el enorme pantano del Ebro. Podemos observar a garzas y patos en sus orillas. Hecho de menos los prismáticos para poder distinguirlos. Paro mi bici para sacar  foto a alguna garza... pero me pasa como con las águilas... estas remontan el vuelo, alejándose, en cuanto nos detenemos.

Mientras nos reponemos de agua en una fuente, Natalia, se fija en una bicicleta tumbada en el suelo...-“¿Puedo cogerla para ver lo que pesa?”- Pregunta a su dueño que ronda los 60 años de edad y que descansa en un banco cercano.
-....“¡¡Pero si no pesa nada¡¡”- Exclama Natalia 
 -“Seis kilos y medio para ser exactos”- Nos aclara.
Entramos en conversación con él y su compañero que parece rondar esa misma edad o poco más mayor.
Hacen recorrido diario con una media de 20.000 kilómetros anuales. –“Salimos en bici haga el tiempo que haga. Este deporte nos ayuda a mantenernos fuertes y sanos. ¡Ni un solo catarro cogemos en todo el año¡.
Hay aquí otro buen ejemplo a seguir.
Poco más adelante y en el límite entre Burgos y Cantabria se encuentra el Balneario de Corconte. Está tan en el límite que encontrándose el pueblo en Cantabria; el balneario, por el contrario, pertenece a Burgos.
-“ Esto lleva a generar confusión entre los clientes cuando llaman por teléfono para reservar”- Nos explica la chica de la recepción con una sonrisa.
Entramos dentro para visitar sus  salones y pasillos... Muebles clásicos para un balneario con historia y con una curiosa leyenda que explica el origen de sus aguas curativas.
A nuestro paso por el embalse del Ebro o de Arija

Aprovechamos esta pista que discurre paralela a la carretera para rodar relajados. 
El día se está estropeando. Nubes grises que dejan caer alguna que otra gota determinan nuestra decisión de proseguir por  carretera la ruta Cicloturista. En un parque de Ahedo de las Pueblas es donde hacemos la comida del día; el exquisito pan de Orzales, con el aceite de oliva virgen y ecológico que llevamos desde el inicio de la ruta, mas el tomate, queso... huuuum ¡¡¡¡
La ruta continua hasta Santaelices siguiendo el precioso valle del río Nela. Es en este pueblo donde se une al Engaña y donde decidimos salir de la ruta prevista para hacer la Vía Verde que sube al norte por la antigua vía ferroviaria en dirección al abandonado Túnel de la Engaña; Túnel de 7 kilómetros que atraviesa la cordillera cantábrica uniendo el valle del Pas en Cantabria con el de la Engaña en Burgos.
Via verde hacia el tunel de la Engaña
Tunel de la Engaña
Después de recorrer unos pocos kilómetros por la recientemente acondicionada Vía Verde de La Engaña. Llegamos al famoso túnel desde donde sale un fuerte viento..
El Río Engaña pasa cerca de la salida del túnel, el cual atravesamos por un puente para seguir por la pista hacia el este. Para ello nos dejamos orientar por el GPS de Natalia. Subimos a un collado cubierto por la niebla salvando unas fuertes rampas.
La ruta Ciclomontañera del Capitán Pedales continua un poco más al norte muy cerca del cordal de cumbres. El mal tiempo y la poca visibilidad existente hace que bajemos por la pista hacia el pueblo de Quisicedo.
Continuaremos por el asfalto.
Consultando el GPS de Natalia

Hórreo
Es en el cruce hacia las Cuevas de Ojo Guareña donde nos desvíamos para conocer este interesante complejo cárstico. Se trata de una de las cuevas de mayor recorrido del mundo con cerca de 100 kilómetros de galerías. En los que hasta el momento se han podido explorar unos 70... 
Esta exploración supone pasar dentro de la cueva varios días.
Ponemos rumbo a ellas pasando por el pueblo Cueva.

Al lado de la entrada principal de la cueva se encuentra una Ermita que aprovecha parte de las galerías. Se llama Ermita de San Bernabé y desde una de sus ventanas alcanzamos a ver algunas de las antiguas pinturas(siglo XI o XII)  que cubren su techo. Representan los numerosos martirios de San Tirso.
Tenemos intención de pagar la entrada para hacer la visita guiada por el interior de la cueva y  Ermita. Intención que nos quitan unos turistas al comentarnos el escaso y pobre recorrido que se hace por dentro de ella.
Jorge, que ya las conoce, nos comenta a Natalia y a mí que nos puede interesar ver el sumidero por el que  se sumerge el río dentro de la cueva.
Bajamos  unos 30 o 40 metros por un espeso bosque para ver al “culpable”  que ha oradado  todos estos kilómetros de galerías.


-"¡¿Pero que ha pasado aquí?¡ ¡¿Un terremoto?¡"-
Este cartel nos indica parar a un kilómetro...o eso nos parece.

Tras esta interesante y cultural visita a las cuevas comentamos de pasar la noche en el albergue de Espinosa de los Monteros.
-“La ruta de la guía termina en Las Machorras pero son las fiestas del pueblo por lo que podemos encontrar allí jaleo...”-
Al final, el albergue del pueblo se encuentra al completo por lo que nos vamos a un hostal en la misma Plaza Mayor de Espinosa.
Encontrado alojamiento y ahora nuestro objetivo más inmediato se centra en llenar el "depósito" de nuestro estómago...
Probamos el típico Sobao Pasiego “El Macho” elaborados en este mismo pueblo. Cae también algún que otro dulce mas. Completamos la cena con sendos platos combinados en un bar cercano al hostal.
79,30 Kilómetros en 5 horas 10 minutos a una Velocidad media de 15,32 km/h


lunes, 4 de junio de 2012

Transcantábrica en BTT 8ªEtapa: Ref. de Arauz-Matamorosa


Subiendo al puerto de Sejos. (Cantabria)
Mapa de la 8ª Etapa de la Transcantábrica en BTT
Amanecer en el valle del Carrión
Preparativos antes de comenzar.
Nos levantamos a las siete de la mañana. Desayunamos unos pocos cacahuetes y media barrita de semillas de sésamo que encontré en el fondo de mi alforja.
Recogemos todo y nos adentramos en el valle con la esperanza de encontrar un camino en el que poder pedalear algo y avanzar mas deprisa. –“Tenía razón el pastor de ayer... esto es relativamente llano...y ¡un autentico camino de cabras¡.” –
Vamos con los móviles encendidos y pendientes de la señal sonora que nos indique cobertura. Habíamos quedado con una amiga en el puerto de Piedrasluengas a las nueve de la mañana...y no podíamos contactar con ella para avisarla de que llegaríamos tarde.
Seguimos un corto tramo de senda pero esta termina cerca de otra cabaña.
Debemos seguir remontando el río, atravesando zonas de prados, brezos, retamas y vadeando el río de orilla a orilla cada poco.
Muchas veces no nos queda otra que cruzar el arroyo.

Foto de un ciervo macho
En un momento dado, mientras empujamos las bicis por el valle, veo un impresionante ciervo macho que nos está observando medio oculto por los matojos a unos 150 metros. Saco rápidamente la cámara, la enciendo, lo enfoco y cuando voy a disparar una luz roja en el visor me avisa de que tengo la tarjeta de memoria llena. –“¡Jorge, mira ese ciervo y sácale una foto, rápido¡”.-
El animal empieza a correr, alejándose y huyendo valle arriba. Mi amigo tarda en sacar su cámara y poder enfocarlo. Consigue al fin hacerle una foto (“testimonial”)  pero ya desde muy lejos. ¡Lástima¡.


Al poco rato nos cruzamos con tres o cuatro vaqueros en sentido contrario al nuestro y que cubriendo todo el valle, van dirigiendo y concentrando a las vacas dispersas por las laderas a voz en grito.
Les preguntamos por donde anda el camino...-“Todavía tenéis un tramo malo como esto. Pero si seguís remontando el arroyo llegareis a la pista que baja al pueblo de Lores. Veréis al inicio del camino el “Patrol” que hemos dejado aparcado.
Proseguimos y cual sería nuestra sorpresa al encontrar a otro cicloturista de alforjas también con su bici a cuestas y descendiendo por el valle.
Primer y único cicloturista que nos cruzamos y que haga al igual que nosotros  la Transcantábrica pero en sentido contrario.
Se llama Agustín y es de un pueblo de León, cercano a Santa Maria del Páramo. –“Me voy a hacer una foto con vosotros para enseñársela a mi novia... ¡Para que luego no me diga que soy el único chalado que hace estas cosas¡.”-
Lleva GPS y bastante documentación de la ruta. Nos enseñamos mapas e intercambiamos impresiones sobre el recorrido.
Hoy, él ha pasado por el impresionante y admirado arco de roca situado en la cresta del cordal de cumbres, llamado popularmente “Ojo Caloca”. Éste forma un singular marco de piedra sobre el puebla Lebaniego de Caloca y en los mapas del IGN viene como “Peñas del Cerrillo”. El pueblo que se alcanza a ver es aquel, en el que éste último y duro invierno bajaba el oso con su cría hasta la misma Plaza Mayor, dejando perplejos a sus lugareños.
-“Nos lo vamos a perder. Atajaremos por Lores para llegar cuanto antes a Piedrasluengas ya que nos está esperando allí una amiga”-
Nos despedimos y al poco rato divisamos el “Patrol” de los Vaqueros llegando a la pista que baja al pueblo de Lores y en la que podemos  montar, al fín, en las bicis.
Foto cedida por Natalia durante su larga espera en el puerto de Piedrasluengas
Entre dos y tres horas después llegamos Jorge y yo al punto de encuentro.

 
Es en esta bajada cuando empezamos a tener cobertura y podemos comunicarnos con Natalia que nos lleva esperando unas horas en el mirador del Puerto.
Nos comenta que ha conocido un ciclista mientras nos esperaba. Se llama Claudio. Lleva charlando con el un buen rato haciéndola mas llevadera la espera. Quedamos en poder reunirnos en uno de los Miradores del puerto, en la carretera que baja a Santa Eulalia.
Jorge y yo después de reponernos de agua en la fuente del pueblo decidimos ir cuanto antes al encuentro con Natalia y ya juntos poder comer algo en condiciones en uno de los bares que encontremos.
Bajamos a la carretera que sube al puerto de Piedrasluengas. No es un duro ni largo puerto subiendo desde la meseta e intento poner un buen ritmo de pedaleo. Jorge, que se queda por momentos descolgado, me comenta: “-Hoy soy yo el que se encuentra flojo...”-
Aminoro el ritmo para que consiga ir a mi rueda y no se desanime.
En lo alto del puerto paramos unos breves instantes para que unos turistas nos hagan una foto con nuestra cámara y con los Picos de Europa como fondo. Destaca la cercana Peña Labra al Éste; Monte al que también retrato.
Peña Labra

Iniciamos la bajada por el lado cántabro. Voy primero y a pocos kilómetros de empezar el descenso veo un cruce a mi derecha. Freno para consultar mapa... pero Jorge me adelanta... rumbo a Potes. Un par de kilómetros después consigo alcanzarle, frenarle y tras consultar el mapa, comprobar que era por el cruce de arriba.
Vuelta a subir. –“ El culpable es nuestro estómago vacío  y que reduce nuestra capacidad de orientación. Tranquilo no pasa nada. Enseguida comeremos algo”-

-“¡Corzos¡”- Esta vez se encuentran mas cerca de nosotros que el ciervo de la mañana. Consigo sacarles unas fotos con mi cámara a la que ya cambié tarjeta de memoria. Pero no salen bien. Los corzos son bastante mas pequeños que los ciervos y los matorrales de la ladera los ocultan casi por completo.


Al poco de éste encuentro nos reunimos por fin con Natalia y Claudio. Tras los saludos y las correspondientes presentaciones, enseguida preguntamos por un sitio para poder comer algo.
Claudio que vive cerca de Reinosa se conoce bastante bien ésta zona de sus paseos en bici y nos lleva a un bar, carretera abajo que nos sirven unos deliciosos y apetitosos bocatas que tanto Jorge como yo logramos hacer “desaparecer” en pocos minutos.
Le enseñamos a Claudio la ruta a seguir de la Transcantábrica para llegar a Reinosa, final de etapa y lugar donde el reside.
-“Os acompaño y os hago de guía”-
-¡Estupendo¡-.
 Ahorraremos mucho tiempo en  consulta de mapas y del libro-guía. Aparte, Natalia, viene equipada con su GPS en el que ha metido los mapas de la zona norte de España. Con todo esto y las coordenadas GPS que nos pone el libro no tendremos problemas.
Dejamos el asfalto en el pueblo de Uznayo para seguir por el RV-1 que sube al collado de Sejos.
Tenemos alguna duda cuando vemos varios caminos que salen del pueblo. También hay confusión en el GPS de Natalia... que nos marca en dirección contraria a la que vamos.
Lo solucionamos al poco rato cuando descubrimos el error. Me confundí y  dicté a Natalia las coordenadas de un collado anterior...
Los vientos húmedos y fríos del norte traen nubes y pronóstico de lluvias...
Vamos subiendo poco a poco. Hay alguna fuerte rampa en la que debemos bajarnos de la bici. Claudio que va sin alforjas se “solideraliza” con nosotros y se baja también para acompañarnos a pié. Aún así, el 90% de la subida logramos hacerla montados en las bicis.
Sudamos lo nuestro para salvar los 600 metros de desnivel hasta el collado. Pero el hecho de ir pedaleando con éste buen grupo te motiva y anima más.
 Es aquí donde las nubes y el mal tiempo, llamado por aquí;  “encainadas” veraniegas,  empiezan a cubrir las montañas donde estamos, tapándonos las vistas hacia la otra vertiente. Ya nos avisa Juanjo Alonso en su libro. –“Éste es el mayor peligro al deambular por las altas geografías del Saja”-

Foto de archivo de la web del ref. de los Cantos de la Borrica.  En el momento en el que merendamos en este refugio se encuentra medio lloviendo y con una niebla espesa. No hago fotos del lugar por lo que he optado a colgar esta foto de archivo.
La próxima foto está cedida por Natalia en las proximidades del refugio.

También pasamos cerca de la antigua ruta medieval de los Foramontanos* ( nombre dado por los habitantes de Castilla a los grupos de emigrantes que por el siglo IX comenzaron a abandonar las montañas cantábricas para colonizar los páramos castellanos, en vista de la debilidad del imperio musulmán.
Ya tenemos la niebla encima y nos dejamos llevar por la experiencia y orientación de Claudio. Nos lleva al Refugio de los Cantos de la Borrica escondido detrás de unas enormes rocas de conglomerado. Se encuentra cerrado pero hay cerca una fuente... aprovechamos el momento para merendar.

Después Claudio nos dirige a la pista principal que tras unos kilómetros enlaza con la carretera del puerto de Palombera. Momento en el que nos deja para dirigirse más rápidamente a  Reinosa, no sin antes dejarnos el teléfono de su casa para que le llamemos en cuanto lleguemos a ésta localidad.
Seguimos por la pista que parece que no tiene pérdida alguna aunque la espesa niebla no nos deje ver ni a diez metros.
Y tras unos fríos y húmedos kilómetros llegamos al puerto de Palombera. Y desde aquí ya es dejarnos caer  cuesta abajo hasta Reinosa.
Desestimamos  la ruta del libro guía debido al mal tiempo. Ésta pasa por un reconstruido Poblado Cántabro y también por el pueblo de Argüeso donde hay un hermoso castillo medieval. “La más importante fortaleza roquera de Cantabria, sede de señorío de la casa de los Mendoza en el valle de Campoo”. Y el conocido Fontibre, lugar donde el río Ebro inicia su largo descenso hacia el mar mediterráneo.
- “¡Ya tenemos excusa para volver¡. 
Volveremos a esta zona para recuperar los paisajes que la niebla de hoy nos ha privado.

Los últimos kilómetros lo hacemos por un magnífico carril-bici.
Llegamos a Reinosa y llamamos a Claudio.
Su encantadora familia nos acoge estupendamente en su casa de Matamorosa para que podamos pasar allí la noche.
Decidimos ir de restaurante para cenar todos juntos a la cercana Reinosa
89,68 km Velocidad media 13,02.